Iván Escobar
Colaborador
Eran las dos de la madrugada cuando Marvin Vladimir Medina salió de su casa ubicada en San Luis de la Reina, departamento de San Miguel, para ser uno de los primeros en llegar a la Cripta de Catedral metropolitana este 24 de marzo.
Medina estaba a las 8 a.m. en la cripta. Él llegó con gran sacrificio cargando la inagen de Monseñor junto a Jesus, sobre dos alas que representan la libertad que buscó incansablemente el pastor para su pueblo.
«Soy originario de este pueblo vecino de Ciudad Barrios, tierra natal del obispo mártir», dijo con orgullo, y destacó que su familia es fiel seguidora del santo salvadoreño.
Han pasado 45 años desde que Monseñor Oscar Arnulfo Romero, hoy San Romero de América, fue asesinado por Escuadrones de la Muerte, en el Hospitalito de la Divina Providencia.
Medina se sumó a las decenas de feligreses que llegaron a la cripta de Catedral, donde no faltaron los feligreses, las flores, música, peticiones y la esperanza de una sociedad más justa.
La comunidad de la cripta de Catedral Metropolitana, organizaciones sociales, ambientales y culturales, religiosas y religiosos tanto nacionales como extranjeros, comunidades organizadas se reunieron para recordar a San Romero, quien ofrendó su vida por los más humildes.
La jornada estuvo llena de oraciones, testimonios, conferencias e innumerables visitas a la cripta y al mausoleo de Monseñor Romero, donde yacen los restos del Santo, a quien los fieles pidieron y agradecieron favores.
Así como Medina, muchos feligreses se levantaron temprano para congregarse en la Cripta, este 24 de marzo, a lo largo del día se observó el peregrinar de personas humildes, mujeres, jóvenes y extranjeros que aprovecharon compartir un momento de reflexión ante la tumba de Mons. Romero.
También hubo peticiones para que la situación del país mejore, en lo económico, político y social, así como también para que San Romero interceda para que el país no caiga en manos de la minería metálica, se frene la destrucción ambiental y las violaciones a los derechos humanos.
Esta actividad se sumó a otras que se realizaron este lunes como la tradicional peregrinación desde el hospitalito de la Divina Providencia, donde el 24 de marzo de 1980 fue asesinado Monseñor Romero, y también una marcha en contra de la minería.
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